LA PARÁBOLA DE LOS UTENSILIOS GIGANTES
(Historias para Ayudarte a Ver a Dios en tu Vida, Harold Klemp, cap. 119)
Un hombre sabio murió un día. Aunque era muy sabio, había cometido alguna infracción menor mientras estuvo en la tierra, y por ello se vio obligado a pasar un corto tiempo en el infierno.
Cuando llegó, se sorprendió bastante. Encontró que los muebles estaban en buen estado, incluso eran modernos. Había mesas cargadas con todo tipo de comida. Y la temperatura era la adecuada, ni muy caliente ni muy fría. "Me pregunto por qué llaman a esto el infierno", reflexionó.
Cuando llegó la hora de comer, lo descubrió. Todos los utensilios para comer medían dos metros de largo. La ley del infierno requería que toda la gente de allí usara los utensilios si querían comer. Les resultaba muy difícil llevar el enorme tenedor o la cuchara a la boca. A pesar de la abundancia de comida, la gente del infierno estaba hambrienta y demacrada.
El tiempo pasó, y esta persona había pasado suficiente tiempo en el infierno. Había cumplido su sentencia, y los poderes de allí le dijeron: "Muy bien, ahora puedes ir al cielo".
Así que el sabio fue al cielo, y se sorprendió mucho al descubrir cómo eran las cosas allí. Los muebles eran nuevos, como en el infierno. La temperatura era la correcta, la misma que en el infierno. Y había mesas llenas de comida. Pero entonces vio los utensilios. "¡Oh no!" dijo. "¡Tienen estos utensilios de dos metros de largo para comer aquí también!"
Pero cuando miró a su alrededor, vio que la gente tenía un aspecto saludable; tenían caras bonitas y regordetas, y estaban felices y reían. Y dijo: "Todo aquí es igual que en el infierno. ¿Por qué todo el mundo es tan feliz?"
El gong sonó para la cena, y toda la gente comenzó a comer. Pero en lugar de intentar alimentarse, tomaron los largos utensilios y empezaron a alimentarse unos a otros.
Este es el principio de convertirse en un Colaborador de Dios. Hay dos aspectos del sendero de ECK. El primer aspecto es el alma individual. Cada uno de nosotros es una partícula divina única de Dios. El otro principio es este: para que las personas se vuelvan espirituales, deben convertirse en Colaboradores de Dios. Esto significa servir a los demás.
Ten en cuenta la parábola de los utensilios gigantes del cielo y el infierno cuando salgas al mundo a buscar tu alimento espiritual.